Uso “madreñes  en mis Casas Rurales, quizás al ser mi abuelo madreñero, haya sido el canal de mi afición por este calzado.
En el jardÃn de las Casas Rurales Pradina, existe un lugar bajo el “hórreo†en el que mi abuelo trabajaba la madera. En este lugar donde confeccionaba las piezas, hay una pequeña exposición en la que se puede ver el proceso de elaboración, para que nuestros clientes y amigos puedan hacerse una idea de cómo era este trabajo artesanal tan esmerado.

Como ye natural, lo primero que hacia el abuelo era ir a buscar las maderas, las más utilizadas son: abedúl, haya, nogal, castaño… la elaboración comenzaba por seleccionar el tronco del grosor adecuado, seguidamente con una herramienta denominada “azuela†le iba dando forma a lo que serÃan las futura madreñas. Perfilaba los tacones que podÃan variar en número, entre dos y cuatro, a continuación se procedÃa al vaciado de la boca, para seguidamente, ayudado de un taladro manual realizaba varios orificios en el empeine de la pieza. Con la “gubia†y las “llegrasâ€, comenzaba el ahuecado de la pieza, en la zona previamente perforada, para finalizar, ayudado del “rasero†con el acabado del exterior.
En la mayorÃa de los casos el madreñero asturiano desarrollaba su creatividad decorando “les madreñas†manualmente con pinturas o creando tallas mediante la utilización de un hierro al rojo vivo o bien se integraban ambas técnicas decorativas. Para concluir, en los tacones se colocaban unos clavos de espiga, o bien, más recientemente unas gomas clavadas a la propia madreña, por lo cual metÃan mucho ruido al caminar como ye natural, y siempre te enterabas cuando pasaba algún vecino.

“Les madreñes†siempre han sido y siguen siendo en la actualidad un calzado muy apropiado para caminar por los caminos y “calelles†de las zonas rurales asturianas . Distinguiendo entre madreñes para mujer, hombre y niño. 



















